Un mártir en el Cádiz de las Cortes: El Marqués del Socorro y de la Solana

Francisco Solano Ortiz de Rozas, conocido como Marqués del Socorro y de la Solana, nació en Santiago de León de Caracas en 1768. En 1779 ingresó en el Real Seminario de Nobles madrileño. En 1793, iniciados los conflictos fronterizos con los franceses, Solano, que se encuentra destinado en la plaza de Hostalrich, participaría de forma activa, siendo posteriormente distinguido por sus actos. Formó parte de la batalla de Truillas, defensa del reducto de Ceret, batalla de las alturas de Boulou, asalto de las baterías de Mas de Pills y Coll de Bauñols, etc.

Ello le valió para que en el año de 1794 fuera ascendido a Mariscal de Campo, y posteriormente en 1802, a Teniente General con la edad de 34 años. Combatió de forma voluntaria a las órdenes del ejército napoleónico

En 1803 fue nombrado Gobernador interino de Cádiz. Obtendrá prestigio nuevamente tras interceder por los soldados y marinos heridos en la Batalla de Trafalgar de 1805, siendo alabado por el británico Collingwood. Siendo Gobernador de Cádiz fundó escuelas gratuitas, según el sistema del profesor suizo H. Pestalozzi; adornó la plaza del Hospital Real con arbolado, formó un paseo en el antiguo Camposanto. En 1807 abandonó la ciudad gaditana ya que fue nombrado para mandar la división española auxiliar del ejército francés que había pasado a ocupar la nación española.

Pero Napoleón planeaba conquistar España y tenía en las aguas del puerto gaditano una escuadra francesa, restos de la Batalla de Trafalgar. Solano, ya Marqués del Socorro, estaba en Badajoz, cuando tiene lugar los acontecimientos del 2 de mayo de 1808.

El pueblo gaditano ante la cercanía de la escuadra francesa, se echa a la calle y exige atacar a los franceses. Con Solano de vuelta en Cádiz, la muchedumbre se dirige a su casa, allí Manuel Larrús, uno de tantos, exige en representación de todos los gaditanos, “declarar la guerra a Francia”, a lo que Solano dice que no están en condiciones de comenzar un conflicto armado. Seguidamente se corre la voz de que Solano es un afrancesado.

Al día siguiente el Marqués del Socorro y de la Solana se ve sorprendido en su propia casa. Un gran tumulto de gente se agolpa en su portal pidiendo su cabeza; intenta escapar pero es cogido, un marinero llamado Florentino Ibarra le asesta una puñalada, que lo deja muy malherido. A la puñalada le siguen puñetazos, garrotazos, etc. El objetivo es ahorcarlo en la cercana Plaza de San Juan de Dios. Allí, Carlos Pignatelli, íntimo de Solano, fingiendo ser uno de los alborotadores, atraviesa con su espada el pecho de su amigo, a fin de acabar con sus penurias.

Finalizada la guerra contra Francia en 1814, se estableció un juicio para ver los motivos que llevaron al asesinato del Marqués del Socorro. El 6 de mayo de 1817 se dictó sentencia. Solano había tenido la conducta de un buen y noble español, habiendo actuado el pueblo víctima de una conmoción popular, y manipulados bajo el celo exaltado de unos pocos

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